El sábado pasado fue uno de esos días de actividad frenética. De esos de los de no parar de hacer cosas desde que te levantas hasta que te acuestas (tarde, agotado, y feliz). Lo cual no está del todo mal, aunque tampoco está del todo bien, teniendo en cuenta que se trataba de un fin de semana; y a mi entender el único sentido de los fines de semana es descansar y hacer sólo cosas que te agreden y te reporten felicidad y tranquilidad (o al menos esa es la idea).
Pero debo confesar que de esto último hubo mucho. Por lo que tampoco me quejo, porque todo, absolutamente todo (o casi), de lo que hice ese día fue muy agradable....
Bueno, lo menos agradable fue que por la mañana ya estábamos en
IKEA. Odio con todas mis fuerzas esa tienda, ese concepto, esa idea, esa gente, y (casi) todo lo que venden allí. Intento ir lo menos posible a ese lugar, pero bueno, a veces no se puede evitar.
Lo bueno es que, al ser tan organizados, y aunque lo que teníamos que comprar era grande y complicado, nos lo resolvimos bastante bien, y en un par de horitas estaba todo el trato hecho.
Hay que reconocer que a la hora de organizar las cosas (aunque sea pasado por el tamiz español) estos suecos son la leche. Porque esta empresa era sueca, ¿no? Ahora no me acuerdo bien, la verdad. ;-)
Superbien organizado todo, oiga.
Así que una vez resuelto el tema IKEA, que para lo que es un sábado - o cualquier hora de cualquier fin de semana -, puede resultar una verdadera pesadilla; debo confesar que ya empecé a mirar el fin de semana de otra forma, y eso que el sol seguía luciendo que era un primor...
Incluso tuve tiempo de pasar por el
MERCADO (del barrio, obviously) y comprar la merluza, el atún rojo, las gambas y las almejas, las frutas, verduras y todas esas cosas buenas que se comen los fines de semana.
Lo bueno que tenemos los que vivimos en el sur de europa (algo bueno habrá de haber) es que aun estando a principios de noviembre todavía tenemos un sol que calienta y unos días tan agradables que lo de sentarse en una terraza es todavía una experiencia más que agradable, a veces se puede convertir hasta en una experiencia casi religiosa como cantaba el pijo aquel de las iglesias del que ya nadie se acuerda...
Pues eso, que volvimos a disfrutar de unos buenos pescaditos a la plancha y esas cositas, en una soleada y agradable terracita que hay por ahí en algún lugar del centro de madrid...
Lo malo es que esa misma tarde habíamos quedado (temprano) para ir al cine a ver
ANDER, esa especie de brokeback mountain a la vasca que tanto me apetecía ver y que están programando en el festival gaylailo. Lo malo que tiene tener un día tan cargado es que de verdad te falta tiempo material para hacer tantas cosas, así que, teniendo en cuenta lo cargadita que iba a estar la noche de los muertos vivientes, tuve que pasar del cine, y, con dolor de mi corazón, declinar la oferta. Me dió mucha rabia porque me apetecía mucho ver esas historias de amores clandestinos en los caserios vascos, pero es que (lamentablemente) a veces no se puede estar a todo. Aparte es que nos había cogido el toro (nada que ver con ningun simil de historias de amores homosexuales y cuernos, no seáis mal pensados), y ni tiempo material teníamos siquiera para ir al cine tan temprano, ni nada de nada.
O sea que, sintiéndolo mucho, tuve que decir a Telecine y Aitortxu (puro especimen RH- auténtico (y de buen ver) de lo que se representaba en la pantalla) que no contaran con nosotros, y que ya veríamos la peli en otra ocasión. Aunque, visto como está el tema de la distribución de películas interesantes en los cines españoles, me temo que o nos espabilamos o no veremos esa peli ni de coña.
Ahora, eso sí, de películas palomiteras y cutres están todas las salas llenas, y de todos los centros comerciales de nuestra tierra. Eso que no falte.
Lo positivo es que, aprovechando el (poco) tiempo libre que me dejó el hecho de no haber ido al cine, tuve un poco de tiempo para hacer algunas compras de cremillas y cosas de esas que me hacían falta. Son las típicas cosas que no puedes hacer durante la semana, porque en las horas en que abren las tiendas tu estás enclaustrado en el trabajo, y cuando sales de la oficina es justo la hora en que cierran las tiendas. O sea que no hay manera.
Lo dicho, que llevaba algún tiempo necesitando una crema hidratante nueva. Siempre quiero probar cosas nuevas (no en todas las cosas de la vida, mal pensados), así que estuve probando algunas cosas en
SEPHORA. Al final me traje una crema del
Dr. Brandt que el dependiente consiguió colarme (lo(a)s dependientes de las tiendas de esas siempre intentan colarte cosas, así que como te despistes un poco te la cuelan fijo). Bueno, pues a mí me colaron esa crema, que espero me guste y me vaya bien. Pero lo único que pido es que por favor no se me ponga la cara como al famoso dr. brandt de turno.... ;-)

Qué cosa más horrososa de tio, por dios. Espero que no sea uno de esos que practica con su ejemplo y sólo utiliza sus productos, porque como me tenga que quedar yo con su cara me da algo. jejejeje
De todas formas el momento cumbre de la noche se acercaba... El concierto de
ASTRUD en el
NEU! CLUB prometía, y no defraudó en ningún momento.
Había expectación por ver cómo sonaban algunas de sus canciones míticas pasadas por el tamiz del quinteto de cuerda catalán (recalco lo de catalán porque es muy significativo, y llegaría a ser muy relevante en el concierto).
Un grupo tan catalán suena y se comporta de una forma tan catalana que no nos los podemos imaginar de otra forma. Los queremos por eso.
Habíamos quedado con Cosimo, y también sabía que allí me encontarría con Inthesity y su Josehey, pero éstos últimos llegaron tarde y sólo los vimos a la salida (junto con la pareja más mona de todo el circuito conciertil/popero español (e internacional)) ;-).
El concierto estuvo sensacional. A mí me gustó mucho, como me suelen gustar todos los conciertos de ASTRUD, que siempre son un acontecimiento imprevisible. Pero este especialmente ha sido muy particular.
A sus canciones les sientan muy bien los instrumentos de cuerda, y sus letras y mensajes irónicos y surrealistas cobran una nueva dimensión con un violín o un chelo, por ejemplo.
Repasaron algunos de sus mejores temas, y se les notaba muy a gusto, y lo supieron transmitir y contagiar.
Además, poder disfrutar de un concierto así, intimista y cercano, sentados tranquilamente en una mesa frente al escenario con un gintonic entre las manos y rodeados de un público tan atractivo y entregado, es todo un espectáculo.
Preguntad, preguntad, a
Inthesity si queréis ver algunas fotos del momento, que seguro que tiene algunas chulas, y por haber seguro que hay hasta algunas de muchachada y todo...
Yo no tengo documentación gráfica del evento porque, para variar (siempre me pasa), se me olvidó la cámara de fotos.
Pero después del concierto teníamos fiesta de cumpleaños del señor Xabi, que está superjóven para los pocos años que tiene. ;-)
El muy grande no se limita a celebrar el cumpleaños en el salón de su casa, como hacen el resto de mortales. No señores, no, él organiza un sarao en condiciones en la inauguración de un nuevo bar espectacular y fabuloso, como su propio nombre indica - el garito se llama FABULOSO -, que dará que hablar, (y en el que me da a mí que vamos a pasar muy buenos momentos); y lo hace con una actuación de
LA PROHIBIDA y con una sesión de
ROBERTA MARRERO (¿como era aquello de...., ¡la mejor del mundo entero!?) dj.
La Prohibida estuvo como siempre, graciosilla y tal, pero sin su chispa que siempre le falta y con su malafollá que la caracteriza.
Eso sí, algunas de sus canciones son buenísimas. Y fue un lujazo verla tan de cerca revolverse descalza encima de los silloncitos, hasta verla romper los asientos, y contemplar cómo nos enseñaba sus "estupendos" pechos al aire y se marcaba algún que otro striptease sexy. Una pena que no tuviera la cámara a mano (siempre me pasa lo mismo y siempre me arrepiento de lo mismo), porque el momento lo merecía.
Y de la música que pincha la Marrero qué se puede decir; pués que es buenísima de la A a la Z. Toda, absolutamente toda, la música que suele poner esa chica es buena, es bailable, es divertida y tiene algún sentido.
Se supone que era la noche de Halloween y tal, se veía alguna gente disfrazada y a mucha mamarracha suelta; pero yo lo disfruté como hacía tiempo. Sin duda fue una noche divertida, y una forma redonda (redonda como una guinda) de adornar una tarta de día.
Buff, ahora que acabo toda esta parrafada me doy cuenta que me ha salido un día como muy mariquita, ¿no?. Que si ikea, que si las cremas hidratantes, que si ander, que si astrud, que si la prohibida, que si tal y que si cual.
Me parece que sí, que decididamente puede parecer todo como muy así, pero bueno, es lo que hay. ¡Qué se le va a hacer?
PD: Por cierto, en uno de los muchos momentos confidencias, Xabi me confesó que le encantaba
La Loba (la canción megahit mundial superpublicitado de la colombiana de los chilliditos esos que me ponen nervioso), y todavía no me he repuesto. No se si creérmelo.
Pero lo que no me creo del todo, es que, ahora que la he oído bien, hasta también he empezado a apreciarla.
Somos lo peor.